Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
Los hombres son fantasiosos siempre quieren lo que está prohibido: la libertad, por ejemplo.
Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
Los lugares donde no se ha amado ni se ha sufrido, no dejan en nosotros ningún recuerdo.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.