Ahí donde Dios tiene un templo, el demonio levanta una capilla.
Ahí donde el alma absorta se ciñe uno a uno yacemos juntos.
Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.
Ahora que nos amamos...fuego somos donde mariposas se suicidan.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.
Allá donde esté, en un paraíso maravilloso, sólo le faltará una cosa. . . Tú.
Allá donde la moral y la religión son reducidas al ámbito exclusivamente privado, faltan las fuerzas que puedan formar una comunidad y mantenerla unida.
Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.
Allá va el niño, donde le tratan con cariño.
Allí donde Dios erige una iglesia, / el demonio siempre levanta una capilla; / y si vas a ver, encontrarás / que en la segunda hay más fieles.
Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.
Allí donde el silencio se rompió las musas danzaron.
Allí donde hay amor, hay vida; el odio conduce a la destrucción.
Allí donde la toques, la memoria duele.
Allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida.
Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
Allí esta el fastuoso escenario de la vida para los que saben mirar un poco.
Allí está todo lo que necesitas, sol y luna y estrellas, pues la luz que reclamas habita en tu interior.
Amad a esta Iglesia, permaneced en esta Iglesia, sed vosotros esta Iglesia.
Amar a una criatura es tener necesidad de que esta criatura viva.
Amar está dentro de nuestro alcance; pero no dejar de amar.
Amigo mío, todas las teorías son grises; solamente está lozano el árbol dorado de la vida.
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
Antes de tomar casa donde morar, mira su vecindad.