La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada. Y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.
La dicha está constituida por esos huecos cerebrales sin historia.
La dictadura es el sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido es obligatorio.
La dificultad de cometer suicidio está en esto: es un acto de ambición que se puede cometer sólo cuando se haya superado toda ambición.
La dignidad comienza donde la jactancia acaba.
La discriminación de los negros está presente en cada momento de sus vidas para recordarles que la inferioridad es una mentira que sólo acepta como verdadera la sociedad que los domina.
La divinidad está en ti, no en conceptos o en libros.
La esencia de la vida espiritual está formada por nuestros sentimientos y nuestras actitudes hacia los demás.
La espina saldrá por donde entró.
La existencia está tejida de un material de mala calidad que se encoge con el uso.
La falsedad está tan cercana a la verdad que el hombre prudente no debe situarse en terreno resbaladizo.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él sólo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.
La fe comienza donde termina el orgullo.
La fe es el pájaro que canta cuando el amanecer todavía está oscuro.
La felicidad está en la ignorancia de la verdad.
La felicidad está en mil cofres. Pero todos tenemos alguna llave.
La felicidad está más con el pobre que considera que tiene bastante que con el rico, que nunca cree que tiene bastante.
La felicidad no está en la ciencia, sino en la adquisición de la ciencia.
La felicidad no mira de dónde nace, sino adónde puede llegar.
La felicidad que da el dinero está en no tener que preocuparse por él.
La fiesta de los toros está montada en esencia sobre la tortura pública de un animal, y por muchos pases pintureros que el diestro pegue vestido de sota de espadas, nunca podrá ocultar la degradación que late bajo la supuesta belleza de una verónica.
La fortuna no está hecha para los poltrones y para alcanzarla, antes que mantenerse bien sentado hay que correr tras ella.
La fuerza y la mente son opuestas. La moralidad termina donde empieza la pistola.