El bien público está formado por un buen número de males particulares.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
El caballero de la fe está solo en todo momento.
El camino de la civilización está pavimentado con envases de hojalata.
El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.
El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura, y en el otro la audacia. El mesurado tímido y el audaz indiscreto son balanzas con un brazo, trastos inútiles.
El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa.
El cementerio está lleno de personas imprescindibles.
El chiste está en lo que uno recalca. O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma.
El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto; esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino.
El cielo, el infierno y el mundo entero, está en nosotros.
El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo.
El comunismo encuentra gran audiencia allí donde no gobierna.
El conocimiento duerme y ronca en las bibliotecas, pero la sabiduría esta en todas partes, bien despierta, alerta.
El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve.
El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
El corazón necesita amar. Celestial o terreno, ha de amar algún objeto, y es vano luchar contra esta ley.
El delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
El dinero huele bien venga de donde venga.
El dinero siempre está ahí, sólo cambian los bolsillos.
El dolor está en nuestra vida cotidiana, en el sufrimiento escondido, en la renuncia que hacemos y culpamos al amor por la derrota de nuestros sueños.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
El enemigo no es nuestro ambiente, está en nosotros mismos.
El erotismo está en la aprobación de la vida hasta en la muerte.