Donde manda capitán, no gobierna marinero.
Donde menos se piensa, salta la liebre
Donde miremos hay frescor de luces de dioses y de Budas.
Donde mora la libertad, allí está mi patria.
Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos.
Donde no hay celos no hay amor.
Donde no hay esperanza no puede haber esfuerzo.
Donde no hay harina, todo es mohína.
Donde no hay imaginación, no hay horror.
Donde pongo el ojo pongo la bala.
Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.
Donde quiera que veáis la moderación sin tristeza, la concordia sin esclavitud, la abundancia sin profusión, decid confiadamente; es un ser venturoso el que aquí manda.
Donde radique el mérito, si en dar todo por nada, o a partir de la nada poder crearlo todo.
Donde reina la caridad, ahí está la felicidad.
Donde reina la justicia está de mas la fuerza.
Donde rompen los amantes para siempre queda el monumento de su despedida. Lo volverán a ver intacto y marmóreo cuantas veces pasen por este sitio
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Donde se quiere a los libros también se quiere a los hombres.
donde termina el amor empieza el disgusto
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Donde todos piensan igual nadie piensa mucho.
Donde truena un hecho, ten la certeza de que ha relampagueado una idea.
Donde una puerta se cierra, otra se abre.
Donde uno piensa, otro sueña.
Él (dios que prohibió a adán y a eva comer los frutos del árbol de la ciencia) quería, pues, que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, fuera por siempre una bestia eterna, en cuatro patas ante dios viviente, su creador y su amo.