Dios es la alegría. por eso ha colgado el sol frente a su casa.
Dios es la evidencia invisible.
Dios es la plenitud del cielo; el amor es la plenitud del hombre.
Dios es para los hombres y la religión para las mujeres.
Dios es simple. Todo lo demás es complejo. No busques valores absolutos en el mundo relativo de la naturaleza.
Dios es sofisticado, pero no malévolo.
Dios es tal, que todo lo que el hizo, comparado con él, es como si no existiese.
Dios es un comediante que actúa para una audiencia demasiado asustada para reír.
Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
Dios es un vertebrado gaseoso.
Dios está en los detalles.
Dios está en todos los hombres, pero no todos los hombres están en Dios: Por eso sufren.
Dios está excluido de toda ciencia. Para él no hay cabida ni en las matemáticas, ni en la física, la química, la biología, la bioquímica, ni en la economía, la sociología, la etnología. Pavlov creía en dios, pero, en su sistema de los reflejos condicionados, dios no estaba presente.
Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
Dios favorece al hombre alegre.
Dios ha creado al hombre como una animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de su propia especie, y le ha dotado, además, de lenguaje, para que sea el gran instrumento y lazo común de la sociedad.
Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad.
Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y triunfante.
Dios ha hecho el mundo redondo para que nunca podamos ver demasiado lejos el camino.
Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor que muchas veces se llora de alegría.
Dios habla una lengua extranjera.
Dios hizo el campo, y el hombre la ciudad.
Dios hizo el mundo en sólo seis días, y se notan las prisas.
Dios juzga al árbol por sus frutos, y no por sus raíces.