La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.
La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios no existe, me prueba su existencia.
La muerte no os concierne ni vivo ni muerto: vivo, porque sois; muerto porque ya no sois.
La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios.
La primera virtud es frenar la lengua, y es casi un dios quien teniendo razón sabe callarse.
La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y dios.