El existencialismo no es una forma de ateísmo. . Más bien dice que, aunque dios existiera, nada cambiaría.
El hombre dice de Dios aquello que cree de sí mismo.
El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.
El hombre es un dios cuando sueña; un pordiosero cuando reflexiona.
El hombre no ha nacido para tener las manos amarradas al poste de los rezos. Dios no quiere rodillas humilladas en los templos sino piernas de fuego galopando, manos acariciando las entrañas del hierro, mentes pariendo brasas, labios haciendo besos. Digo que yo trabajo, vivo, pienso y que esto que yo hago es un buen rezo, que a dios le gusta mucho y respondo por ello. Y digo que el amor es el mejor sacramento, que os amo, que amo y que no tengo sitio en el infierno.
El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.
El hombre propone, y Dios dispone.
El hombre puede expulsar a la compasión de su corazón, pero Dios nunca lo hará.
El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios.
El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide.
El hombre se mueve. Dios le guía.
El hombre solitario es una bestia o un dios.
El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.
El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia dios que el camino de la ciencia.
El melancólico tiene la cara de dios cuando nos mira.
El ojo ve bien a dios solamente a través de las lágrimas.
El panteísta es un ateo disfrazado de Dios mismo.
El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.
El perro hizó del hombre su Dios, si el perro fuera ateo sería perfecto.
El poder de Dios reside en todos nosotros (sus hijos). Utilízalo bien y se te abrirán muchas puertas.
El poeta es un pequeño Dios.
El problema de conocer al hombre es paralelo al problema religioso de conocer a Dios.
El puente hacia Dios es tan antiguo que ya nadie se atreve a cruzarlo.
El que nunca fue cosa y después cosa lo hacen, cuando se pone a hacer cosas, ¡Dios mío que cosas hace!
El que siendo servilleta llega a mantel, ¡dios nos libre de el!.