Si querés saber lo que dios piensa del dinero, solo mirá a la gente a la que se lo ha dado.
Si un hombre ama su trabajo, por encima del éxito o la fama, es un elegido de dios.
Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo.
Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.