No te hagas demasiado amigo de nadie: tendrás menos alegrías pero también menos penalidades.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente (silenciosmente), pero desborda el río.