A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco.
A siervos y a reyes, da dios unas mismas leyes.
A través de la vida la gente te hará enfadar, te faltará el respeto y te tratará mal. Deja a dios que haga las cosas que tenga que hacer, porque el odio en tu corazón te consumirá también a ti.
A veces conviene cerrar un ojo, pero no es prudente cerrar ambos a la vez.
A veces nos dirigimos a dios mendigando un poco de alegría y otras veces le brindamos nuestra propia alegría. En tales momentos nos hallamos más cerca de Él, porque no es nuestra necesidad, sino nuestra alegría lo que hacía él nos empuja.
A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.
A veces pienso que Dios sobrevaloró su talento al crear al hombre.
A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
A veces tu alegría causa tu sonrisa, pero tambien hay veces en las que tu sonrisa puede causarte alegría.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero toca a vísperas.
Acepto que sientas odio, pero no que actúes con él... acepto que ames, aplaudo que actúes siempre con él.
Admitamos que la primera vez se ofende por ignorancia; pero creamos que la segunda suele ser por villanía.
Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?.
Afortunosamente, no respetamos la geometría. Somos iguales, pero no somos semejantes.
Ahí donde Dios tiene un templo, el demonio levanta una capilla.
Al césar lo que es del césar y a dios lo que es de dios.
Al decir del ego un huracán es un fenómeno devastador, pero en lo que refiere al universo, es un evento absolutamente natural, un eslabón en la cadena sin fin de causas y efectos. El universo, al no tener ego, continúa su existencia sin emitir juicios sobre huracanes o brisas del océano.
Al progreso no hay quien lo pare. Dios creó el mundo en seis días. ¿Y que tenemos hoy? La semana de cinco días.
Al que madruga, dios lo ayuda.
Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.
Alegra ver caer las gotas de lluvia. Pero ellas se destrozan contra el suelo.
Alèjate de aquellos que intentan menospreciar tus ambiciones. Gente pequeña siempre lo hace, pero los verdaderamente magníficos te hacen sentir que, tu tambien, puedes ser magnífico.
Alguien puede salir de la masa, pero esto no cambia nada; así que eso debemos tener en cuenta socialmente: las masas serán siempre las masas.