El mayor espectáculo es un hombre esforzado luchando contra la adversidad; pero hay otro aún más grande: ver a otro hombre lanzarse en su ayuda.
El mejor consejo lo da siempre la experiencia, pero siempre llega demasiado tarde.
El melancólico tiene la cara de dios cuando nos mira.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
El mundo es fuerte, pero más fuerte es el hombre que lo gobierna; y es soberana el alma, que gobierna al hombre.
El mundo está lleno de cactus, pero no nos tenemos que sentar en ellos.
El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho.
El nombre de amigo es corriente, pero la fe en la amistad, rara.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
El ojo ve bien a dios solamente a través de las lágrimas.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El optimista se equivoca con tanta frecuencia como el pesimista, pero es incomparablemente más feliz.
El opuesto de una frase correcta es una frase errónea. Pero el opuesto de una verdad profunda puede muy bien ser otra verdad profunda.
El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación.
El orgullo es el primero de los tiranos, pero también el primero de los consuelos.
El panteísta es un ateo disfrazado de Dios mismo.
El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.
El pecador debe arrepentirse. Pero ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El momento del arrepentimiento es el momento de la iniciación.
El peligro del pasado era que los hombres fueran esclavos. Pero el peligro del futuro es que los hombres se conviertan en robots.
El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.
El perro hizó del hombre su Dios, si el perro fuera ateo sería perfecto.
El perro sabe, pero no sabe que sabe.
El pintor persigue la línea y el color, pero su fin es la Poesía.
El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo.