El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.
El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen.