Cada vez que tengo que espantar una mosca con la mano echo de menos el rabo.
Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
Cómo llevar a las palabras la sensación, el roce de tu mano por vez primera entre la mía.
Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
Cuando la felicidad nos sale al paso nunca lleva el hábito con que nosotros pensábamos encontrarla.
Cuando uno empieza a sentirse autosuficiente, comienza a sembrar su decadencia.
Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.