Detrás de cada mujer con éxito hay un hombre sorprendido.
Detrás de la cruz está el diablo.
Detrás de un gran hombre hay una gran mujer y detrás de ésta su esposa.
Detrás de un patriota hay siempre un comerciante.
Dios mueve al jugador y éste la pieza ¿qué dios detrás de dios la trama empieza?.
El alma es como una ciudad sitiada: detrás de sus muros resistentes vigilan los defensores. Si los cimientos son fuertes, la fortaleza no tendrá que capitular.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría afuera y su perro entraría.
El desengaño camina sonriendo detrás del entusiasmo.
El dinero lo ganan todos aquellos que con paciencia y fina observación van detrás de los que lo pierden.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El ego es como tu perro. El perro tiene que seguir al amo y no el amo al perro. Hay que hacer que el perro te siga. No hay que matarlo, sino que domarlo.
El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.
El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
El perro del hortelano, que no come las berzas ni las deja comer a su amo.
El perro hizó del hombre su Dios, si el perro fuera ateo sería perfecto.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
El perro que ladra a la luna está plenamente convencido que la luna lo oye.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
El perro sabe, pero no sabe que sabe.
El perro viejo, si ladra, da consejo.
El perro y el niño, donde ven cariño.
El que un perro haya mordido a un hombre no es ninguna noticia; una noticia es el que un hombre haya mordido a un perro.