Una frase puede cambiar un destino.
Veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las hieles o la miel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.
Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.
Yo desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria.
Yo me voy con mi destino pa'l lado donde el sol se pierde tal vez alguno se acuerde que aquí cantó un argentino.
Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.
¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!
¿qué es lo que sé sobre el destino del hombre? podría decirte más cosas sobre rábanos.