El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos.
El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo.
El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.
La magia de escribir un libro está en su destino insospechado, puede ser la basura.
Las personas fuertes crean sus acontecimientos; las débiles sufren lo que les impone el destino.
Lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros hacemos de él.
Lo que todas las personas tenemos en común no es el espíritu, sino el destino.
Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino.
Los astros rigen el destino de los hombres, pero Dios rige el destino de los astros.
Los días no adquieren sabor hasta que uno escapa a la obligación de tener un destino.