Malo es el consejo que no se puede mudar.
Más dañosa es la abundancia que viene sobre gran codicia.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.
Me gusta tomarme un martini. Dos como mucho. Después del tercero estoy debajo de la mesa. Después del cuarto estoy debajo del anfitrión.
Me gusta viajar como el barco del ojo que va y viene en cada parpadeo.
Mi corazón es una playa triste, y tú eres una ola que viene y que se va.
Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas.
Morir mañana es tan bueno como morir cualquier otro día.
Muchas personas, después de haber encontrado el bien, buscan todavía, y encuentran el mal.
Nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez.
Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis.
Ni siquiera un mosquito después de la inundación ¡Qué soledad!.
Ningún fizgón escucha jamás nada bueno de sí mismo.
Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.
No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después.
No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo.
No es bueno que los hombres sepan hasta que punto somos buenos.
No es bueno que todo suceda como deseamos.
No es bueno que todo suceda como deseamos. Cuando todo nos sonríe en el mundo, nos apegamos a éste muy fácilmente y el encanto es muy fuerte. Por eso, y porque Dios nos ama, no permite que durmamos mucho y muy cómodamente en este lugar de destierro.
No es bueno quien cree malos a los demás.
No es bueno ser demasiado libre. No es bueno tener todo lo que uno quiere.
No es bueno ser desgraciado, pero bueno es haberlo sido.
No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas
No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.