Lo malo de una mujer con el corazón roto es que empieza a repartir los pedazos.
Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
Lo malo es que la generosidad también puede ser un buen negocio.
Lo malo es que las máximas se escriben para los demás y raramente para sí mismo.
Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Lo mejor de los viaje es lo de antes y lo de después.
Lo mejor es enemigo de lo bueno
Lo que es bello es bueno y quien es bueno, también llegará a ser bello.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Lo que hay después de la muerte, vida es, no muerte.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Lo segundo, después de no errar, es vergüenza de haber errado.
Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
Lo único malo de los hombres es que no los tengo siempre cerca de mi.
Los autores de revoluciones no pueden sufrir que otros las hagan después de ellos.
Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.
Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.
Los madrileños se acercan al circo a ver un animal tan bueno como hostigado, que lidia con dos docenas de fieras disfrazadas de hombres.
Los niños empiezan amando a sus padres; después les juzgan; rara vez les perdonan.
Los países son como las estrellas: pueden resplandecer y brillar siglos enteros después de su extinción.
Los placeres aun después de haber pasado recrean.
Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.
Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.
Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después.