Cuando un hombre quiere matar a un tigre, lo llama deporte; cuando es el tigre quien quiere matarle a él, lo llama ferocidad.
El amor es el único deporte que no se interrumpe por falta de luz.
El deporte delega en el cuerpo alguna de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia, la paciencia.
El deporte es una estilización de la guerra.
El deporte gusta porque halaga la avaricia, es decir, la esperanza de poseer más.
El deporte no forja el carácter, lo pone de manifiesto.
El rugby es un deporte de barbaros, jugado por caballeros.