Con números se puede demostrar cualquier cosa.
Es absolutamente necesario persuadirse de la existencia de Dios; pero no es necesario demostrar que Dios existe.
Fácil sería demostrar que desde las Cruzadas hasta los últimos conatos de revoluciones, la historia de Europa ha estado movida por utopías, por grandes imposibles. Y, sin embargo, de esos delirios ha salido la historia efectiva. Y más aún que como realidades, bien tristes si se las mira sin dejarse deslumbrar por su gloria, conmueve por lo que tienen de monumentos funerarios de las esperanzas europeas, de las concreciones que en forma de empresas ha tomado la esperanza europea. Son sus rastros, las huellas en la arena del tiempo de su anhelo. Son las cenizas de sus sueños.
La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen.
Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe.
Maltratar a los animales es demostrar cobardía e ignorancia.
Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
Sucede a veces que se discute porque no se llega a comprender lo que pretende demostrar nuestro interlocutor.
Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo.