El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.
Equivocarse, y a pesar de ello, deber otorgar confianza a mi ser interior, esto es el hombre.
Los futbolistas son los únicos profesionales que exigen ser recompensados por cumplir con su deber.
No es humano el deber que por soñar con una humanidad perfecta es inexorable con los hombres.