(...) el filósofo tiene hoy el deber de desconfiar, de mirar maliciosamente de reojo desde todos los abismos de la sospecha.
Adivinar es un deber de los que pretenden dirigir.
Al orgullo no le gusta deber, y al amor propio no le gusta pagar.
Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.
Contra la razón augusta, nada. Sobre el deber de dar empleo a las fuerzas que puso en la mente la naturaleza, nada. Ni rey sobre el derecho político, ni rey sobre la conciencia. Por encima del hombre, sólo el cielo.
Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber.
Cumple con gusto tu deber terrenal y llevarás bien a cabo tus propósitos divinos.
Cumplid vuestro deber y dejad obrar a los dioses.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Dormía y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que es deber.
Ei escritor no desempena ninguna tares de importancia social. La literatura jamás deber ser "comprometida". Simplemente debe ser buena literatura. La mia sólo está comprometida conmigo mismo. Que no me gusta que exista la pobreza es un problems aparte.
El buen general vence, y allí se queda. Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
El buen humor es un deber que tenemos con el prójimo.
El deber de un hombre está allí donde es más útil.
El deber es la consecuencia del saber.
El deber es la necesidad voluntaria, la carta de nobleza del hombre.
El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.
El deber es lo que esperamos que hagan los otros.
El deber es lo que esperas de los demás.
El deber ha de cumplirse sencilla y naturalmente.
El deber no es el éxito, es la lucha.
El deber tiene una gran similitud con la felicidad de los demás.
El deber... el vínculo más estéril entre un hombre y otro.
El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.
El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.