¡Pobre del amor a quien la fantasía abandona!.
¡Por fin voy a vivir solo! y, enseguida, me pregunto con quien.
¡qué presto se consolaron, los vivos de quien murió¡, y más cuando el tal difunto, mucha hacienda les dejó.
¡Quien necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie!
¡Quién pudiera ser tu novio en un sueño eterno y dulce, blanco como las estrellas!...
¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!
¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?
¿con quién debo temer el medir mi fuerza?.
¿De quién es pues, hijos míos, esta roja, roja luna?.
¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?
¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo se; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo se.
¿Quién capitulará más pronto: el que necesita las cosas difíciles o quien se sirve de lo que buenamente pueda hallar?
¿Quién debe diseñar en última instancia el producto?. El cliente, por supuesto.
¿Quién decide cuando los médicos no están de acuerdo?
¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus apetitos y desprecia los honores del mundo, que confía exclusivamente en sí mismo y que ha redondeado y pulido las aristas de su carácter.
¿Quién es libre? Sólo el que sabe dominar sus pasiones.
¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.
¿Quién habló de la imaginación al poder? Nunca hubo imaginación en el poder.
¿Quién no sabe que en México seguimos al pie de la letra el precepto bíblico de alabar a los muertos? A los vivos los elogiamos cuando pueden darnos algo.
¿Quién no, tomará pluma. ante la luna de hoy?.
¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el Único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.
¿Quién podrá engañar a quien ama?.
¿quién podría afirmar que una eternidad de dicha puede compensar un instante de dolor humano?.
¿quién puede bajar los ojos como una mujer? ¿y quien sabe alzarlos como ella?.
¿Quién puede vanagloriarse de no tener defectos? Examinando los suyos, aprenda cada uno a perdonar los de los demás.