Si nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?
Si nos volvemos hacia una realidad más grande, es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino. La hegemonía del macho ha llegado a su fin. Ha perdido contacto con la tierra.
Si quien gobierna no es justo, aunque ordene que se practique la justicia no será obedecido.
Sí: soy un soñador. Porque un soñador es aquel que sólo encuentra su camino a la luz de la luna y cuyo castigo es ver el alba antes que el resto del mundo.
Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?.
Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
Sin esperanza se encuentra lo inesperado.
Sola yo, amor, y vos quién sabe dónde; tu recuerdo me mece como al maíz el viento y te traigo en el tiempo, recorro los caminos, me río a carcajadas y somos los dos juntos otra vez, junto al agua.
Solamente quien tiene cerebro puede cambiar de idea.
Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.
Sólo puede ser justo quien es capaz de ponerse en el lugar de otros.
Sólo quien es feliz puede repartir felicidad.
Sólo quien no repara la falta que ha cometido (no se enmienda) incurre de veras en falta.
Sólo quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.
Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.
Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.
Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.
Teme a quien te teme, aunque él sea una mosca y tú un elefante.
Tener con quien llorar aminora el llanto de muchos.
Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar.
Toda la noche allí en mi pecho hubo quien jadeaba de desesperación, quien se levantaba, quien te deseaba y sus dos manos frías volvía a rechazar.
Todo adulador vive a expensas de quien lo escucha.
Todo es posible a quien no teme los trabajos.