El melancólico tiene la cara de dios cuando nos mira.
El mentiroso tiene dos males: que ni cree ni es creído.
El mundo tiene suficiente comida. Lo que le falta es la voluntad política para asegurar que toda la gente tengan acceso a esta abundancia, que toda la gente disfrute de la seguridad alimentaria.
El noble promueve lo que tiene de hermoso el hombre, el vil lo que tiene de feo.
El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa.
El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa.
El pájaro tiene su nido, la araña su tela, el hombre la amistad.
El pájaro, hasta cuando anda, se nota que tiene alas.
El pasado no tiene poder sobre el momento presente.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
El pasado tiene sus códigos y costumbres.
El pastor ruín, por no dar un paso, tiene que dar mil.
El pensamiento, cuanto más puro, tiene su número, su medida, su música.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
El pudor tiene la desventaja de que habitúa a mentir.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
El que da lo que tiene, a pedir se queda.
El que dice una mentira no se da cuenta del trabajo que emprende, pues tiene que inventar otras mil para sostener la primera.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.