Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal.
Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión.
Tan solo un pensamiento positivo en la mañana puede cambiar todo el día.
Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.
Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.
Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Si la mente no se dirige a los pensamientos positivos y elevados, nunca podremos hallar la felicidad.