Llegará un día en que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre.
Los ambiciosos que no se contentan con el beneficio de la vida y la belleza del mundo, tienen por castigo el no comprender la vida y el quedar insensibles a la utilidad y belleza del universo.
Los hombres correrán tras la cosa que más temen, es decir, que serán miserables por temor a la miseria.
Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.
Mal haces si alabas, y peor si reprendes una cosa que no entiendes bien.
Mediocre alumno el que no sobrepasa a su maestro.
Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir.
Muchas personas, después de haber encontrado el bien, buscan todavía, y encuentran el mal.
Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio.
Ninguna certeza existe allí donde no puede aplicarse alguna de las ciencias matemáticas o de las que están unidas con ellas.
No debemos desear lo imposible.
No hay cosa que nos engañe más que nuestro juicio.
No reneguemos del pasado.
No se puede poseer mayor gobierno, ni menor, que el de uno mismo.
No siempre es bueno lo que es bello. . . Ejemplo de este error dan los que hablan con elegancia, pero sin doctrina.
Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias.
Pero vanas y llenas de errores me parecen aquellas ciencias que no nacen de la experiencia, madre de toda certidumbre, ni terminan en una noción experimental; es decir, tales que, ni su origen ni su medio, ni su fin pasan por ninguno de los cinco sentidos.
Pide consejo al que sabe corregirse a sí mismo.
Pobre del estudiante que no aventaje a su maestro.
Puedes censurar a un amigo en confianza, pero debes alabarlo delante de los demás.
Quien condena la pintura, condena la naturaleza, puesto que las obras del pintor representan las obras de la naturaleza. El que así blasfema carece, pues, de sentimiento.
Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz.
Quien no aprecia los placeres de la vida no los merece.
Quien no castiga el mal, ordena que se haga.
Quien no estima la vida no la merece.