Si el cuerpo no siente al corazón de latir, el cuerpo tampoco se mueve.
Si queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si ésta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el cuerpo poseído por el alma.
Si te preguntas porque no dejo de acariciarte, es que mi amor se desborda y sobre tu cuerpo se convierte en arte.
Si un hermoso cuerpo no tiene una hermosa alma, parece mas bien un ídolo que un cuerpo humano.
Te busco en la noche, te encuentro entre sueños, te advierto que traigo desnudos el alma y el cuerpo.
Tiempos hubo en el que el alma despreciaba el cuerpo.
Toda guerra termina en que: sobre el cuerpo del vencido cae exhausto el cuerpo del vencedor.
Todo mi cuerpo en este otoño se siente crepúsculo en la lluvia.
Tranquilizar el espíritu es la mejor manera de curar el cuerpo.
Tu cuerpo es el paraíso perdido del que nunca jamás ningún Dios podrá expulsarme.
Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano; respétalo; estúdialo; concédele sus derechos.
Tu cuerpo inolvidable se precipitará hacia mi recuerdo.
Un cuerpo aloja una vida. Y un corazón la acaricia.
Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
Una mente sana en un cuerpo sano, es una descripción corta pero completa de un estado feliz en este mundo.
Una mujer disfruta con la certeza de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas por el suyo propio.
Uno no esta donde el cuerpo, sino donde mas lo extrañan.
Verás mi cuerpo convertirse en cuna para que el hijo de tus sueños nazca.
Vuelve conmigo al inicio de mi cuerpo, al perfumado centro del feto, al instante en que de ti fui creada, vuelve conmigo, de ti estoy incompleta.
Y este ser sincero, el yo, habla del cuerpo y lo quiere incluso cuando sueña y se forja ilusiones y aletea con un batir de alas rotas.
Y mi cuerpo aun vestirá con tus caricias y mis ojos sin tus ojos son tan sólo esas lágrimas que empañan la sonrisa.
Ya sólo chocaron tu cuerpo y el mío como dos pedernales. Al amanecer me sorprendí de que respiraras todavía.
¡Los poetas amamos a la sangre! A la sangre encerrada en la botella del cuerpo, no a la sangre derramada por los campos, ni a la sangre derramada por los celos, por los jueces, por los guerreros; amamos a la sangre derramada en el cuerpo, a la sangre feliz que ríe por las venas, a la sangre que baila cuando damos un beso. Cantamos al amor. A lo fresco. A lo puro.
¿Cuándo regresará esa sonrisa que me desnuda en cuerpo y alma?.
¿Te propones arrastrar de nuevo tu cuerpo por ti mismo?.