Dibujada llevo en mi sangre y mi cuerpo cuerpo y sangre de mi patria.
El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.
El agua, como un tálamo amoroso, te ofrece sus cristales movedizos donde tiendes tu cuerpo luminoso.
El amor es una sensación que emana del corazón y por la sangre alcanza a cada célula del cuerpo.
El cuerpo canta; la sangre aúlla; la tierra charla; la mar murmura; el cielo calla y el hombre escucha.
El cuerpo debe estar en perfectas condiciones. Si se deteriora el cuerpo, se deteriora el ajedrez. No se puede separar el cuerpo y la mente.
El cuerpo del hombre es como una vestidura: cuando se ha gastado por la edad o por la enfermedad, el alma lo abandona.
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado. Encuentras un astro y quizá deberás empezar a corregir el rumbo cuando nube huracán o aullido profundo te pongan estremecimientos.
El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos.
El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad.
El cuerpo no es más que un medio de volverse temporalmente visible. Todo nacimiento es una aparición.
El cuerpo si se le trata bien puede durar toda la vida.
El deporte delega en el cuerpo alguna de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia, la paciencia.
El erotismo es cuando la imaginación hace el amor con el cuerpo.
El erotismo, es dar al cuerpo los prestigios de la mente.
El Hombre es lo que importa. El Hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia... la que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento. ¿Quién soy yo?.
El miedo es para el espíritu tan saludable como el baño para el cuerpo.
El placer no es sino la felicidad de una parte del cuerpo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El silencio eres tú: cuerpo de piedra.
El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas.
En vista de lo visto me desvisto, me desnudo a mí misma y me mantengo, me encanta este tener lo que no tengo.
Encinta de sol, colmada de tu barro limpio y firme vas trasmutando mi cuerpo en viva flor que destila rocío tras tu ruta.
Entre el mar -a donde nunca fui- y el viento que corre desnudo en las montañas, emplumado de palabras invento mi camino.
Es increíble la fuerza que el alma puede infundir al cuerpo.