La ciencia es un magnífico mobiliario para el piso superior de un hombre, siempre y cuando su sentido común esté en la planta baja.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La democracia es la necesidad de inclinarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás.
La dicha está donde la encuentras, muy rara vez donde la buscas.
La dignidad comienza donde la jactancia acaba.
La diligencia nos parece tardanza cuando deseamos una cosa.
La divagación es el domingo del pensamiento.
La edad adulta es cuando te has encontrado con tanta gente que cada nueva persona te recuerda a otra.
La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque sólo sea momentáneamente, se olvidan del oro.
La edad se descubre más cuando se disimula con arte.
La esperanza hace que agite el naufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado.
La espina saldrá por donde entró.
La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
La familia es el castillo del que partimos y nuestro último reducto. Cuando se se quiebra, caemos en la despersonalización más absoluta.
La fe comienza donde termina el orgullo.
La fe es el pájaro que canta cuando el amanecer todavía está oscuro.
La felicidad está precisamente donde no cuidamos de buscarla.
La felicidad no mira de dónde nace, sino adónde puede llegar.
La fuerza y la mente son opuestas. La moralidad termina donde empieza la pistola.
La genialidad es la capacidad para ver diez cosas donde el hombre ordinario sólo ve una.
La gente joven está convencida de que posee la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla ya ni son jóvenes ni es verdad.
La gente que trata a otras personas como si fuesen menos humanos, no deberían sorprenderse cuando el pan que han tirado a las aguas vuelve a ellos envenenado.
La gente se vuelve realmente notable cuando empiezan a pensar que pueden hacer cosas. Cuando creen en si mismos, tienen el primer secreto del éxito.
La historia es siempre una fantasía sin base científica, y cuando se pretende levantar un tinglado invulnerable y colocar sobre él una consecuencia, se corre el peligro de que un dato cambie y se venga a bajo toda la armazón histórica.