No puedes hacer un acto amable demasiado pronto, porque nunca sabes cuándo será demasiado tarde.
No queda al enfermo esperanzas cuando el médico aconseja la intemperancia.
No queda esperanza de remedio cuando los vicios se mudan en costumbres.
No quiero estar sin ti, si tú no estás aquí me falta el sueño, no quiero andar así, latiendo un corazón de amor sin dueño.
No razonar, desaparecer, cuando tenias que estar, te echaste a correr, lo que hiciste en mí, no tiene perdón, y yo sé que me siento mucho mas fuerte sin tu amor.
No reniego del patriotismo, pero primeramente soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristán.
No se ama verdaderamente sino cuando se ama sin razón.
No se disfruta verdaderamente la propia felicidad cuando falta la de los otros.
No se es amigo de una mujer cuando se puede ser su amante.
No se ha llegado al colmo del dolor cuando se tiene aún fuerza para quejarse.
No se puede descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo el río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos.
No sé que fue lo que hice para perderte, si ni cuenta me di cuando sucedió
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.
No sé soy creyente; cuando le preguntaban eso mismo a mi padre, él repondía, en broma, que era dudante. En lo que hace a mí mismo, no soy religioso. Tengo por ahí algún sarampión místico que repentinamente me inquieta.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago.
No son recuerdos, que es vida, y verdadero el diálogo que contigo tengo, madre, cuando aquí nos encontramos.
No soy sincero, incluso cuando digo que no lo soy.
No te haces mayor cuando cambias de estatura, te haces mayor cuando crees que sirves para corresponder a tus responsabilidades.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
No te preocupe la opinión de la liebre cuando los leones te admiran.
No tiene sentido decir que los hombres son iguales ante la ley, cuando es la ley mantenedora de su desigualdad.
Normalmente, cuando te encuentras con una persona que parece insignificante y que no llama la atención se dice: detrás de esa fachada, hay más de lo que parece. En mi caso sucede lo contrario: detrás de mi apariencia hay menos de lo que parece.