No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.
No podemos temer nunca cuando tenemos una madre poderosa y amante que vela por nosotros.
No puede herirnos la injuria sino cuando la recordamos; por ello la mayor venganza es el olvido.