Cuando se acierta con la persona, el matrimonio da felicidad y tranquilidad.
Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.
Cuando se ama no tenemos ninguna necesidad de entender lo que sucede, porque todo pasa a suceder dentro de nosotros.
Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.
Cuando se derrite la nieve. ¡Sueltan los caballos en el pueblito!.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Cuando se dice que el dinero no hace la felicidad se alude, evidentemente, al de los demas.
Cuando se emprenden guerras para conquistar nuevos territorios, los campos quedarán cubiertos por los cuerpos de las víctimas.
Cuando se es amado, no se duda de nada. Cuando se ama se duda de todo.
Cuando se es ensalzado por el enemigo, es que se ha hecho algo mal.
Cuando se es feliz, queda mucho por hacer: consolar a los demás.
Cuando se es joven, se crea. Cuando se es inteligente, se produce. No se adapta, se innova: la medianía copia; la originalidad se atreve.
Cuando se es niño, los ruidos que asustan surgen de debajo de la cama, y cuando se es adulto, de debajo de la tapa del motor del coche.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Cuando se está enamorada, la fidelidad es fácil.
Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.
Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.
Cuando se ha salido del círculo de errores y de ilusiones en el interior del cual se desarrollan los actos, tomar posición es casi imposible. Se necesita un mínimo de estupidez para todo, para afirmar e incluso para negar.
Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto.
Cuando se inicia y desencadena una guerra lo que importa no es tener la razón sino conseguir la victoria.
Cuando se lee un libro según qué estado de ánimo, sólo se encuentran en él interpretaciones de ese estado.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros.
Cuando se presenta a la cultura científica, el espíritu no es nunca joven. Es incluso muy viejo, pues tiene la edad de sus prejuicios.
Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo.