Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás... sé sólo que te estaré esperando
¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!
¡Cuando voy a ti, quisiera ser viento para arrebatarte más allá del cielo!.
¿Beso? Un truco encantadro para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas.