No es el filósofo el que sabe donde esta el tesoro sino el que trabaja y lo saca.
No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.
No esperes al día en que pares de sufrir, porque cuando llegues sabrás que estás muerto.
No hay cristales de más aumento que los propios ojos del hombre cuando miran su propia persona.
No hay gente ineducada. Todo el mundo lo está; sólo que mucha gente está mal educada.
No hay leyes, ni tradiciones ni reglas que se puedan aplicar universalmente incluyendo ésta.