El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El hombre está llena de necesidades; y no ama sino a aquellos que pueden satisfacerlas todas.
El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido,pero no derrotado.
El hombre no se da cuenta de cuánto puede hacer, más que cuando realiza intentos, medita y desea.
El hombre que ha perdido la aptitud de borrar sus odios está viejo, irreparablemente.
El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón esta condenado a obrar muy raramente.