El chiste está en lo que uno recalca. O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma.
El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto; esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino.
El cielo, el infierno y el mundo entero, está en nosotros.
El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.
El conocimiento duerme y ronca en las bibliotecas, pero la sabiduría esta en todas partes, bien despierta, alerta.
El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve.
El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.
El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
El corazón necesita amar. Celestial o terreno, ha de amar algún objeto, y es vano luchar contra esta ley.
El corazón, cuando palpita por nada, palpita escondido.
El cuerpo del hombre es como una vestidura: cuando se ha gastado por la edad o por la enfermedad, el alma lo abandona.
El deber de un hombre está allí donde es más útil.
El delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca.
El desdichado no cree a la prosperidad cuando viene.
El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.
El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.
El destino es una buena cosa cuando todo te va bien, cuando eso no es así, no se le llama destino, se le llama injusticia, traición o simplemente mala suerte.
El dinero es mejor que la pobreza, aun cuando sólo sea por razones financieras.
El dinero siempre está ahí, sólo cambian los bolsillos.
El director debe sentirse con la libertad de transformar la realidad con el fin de que ésta se identifique con la simplicidad de la imagen que él ha visto en su espíritu, ya qua no es el sentido estetico el que debe doblegarse a la realidad: la realidad debe obedecer a su sentido estetico. El arte no es imitación sino elección subjetiva, y el realizador no debe quedarse más qua con lo qua necesita pare crear un efecto de conjunto total y espontáneo.
El dolor está en nuestra vida cotidiana, en el sufrimiento escondido, en la renuncia que hacemos y culpamos al amor por la derrota de nuestros sueños.
El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.
El enemigo no es nuestro ambiente, está en nosotros mismos.
El enemigo sólo empieza a ser terrible cuando empieza a tener razon.
El erotismo es cuando la imaginación hace el amor con el cuerpo.