Puede ser, entonces, que la forma nos sirva mejor cuando actúa como obstrucción, para desconcertarnos y desviar el curso que pensábamos seguir. Puede ser que cuando ya no sepamos qué hacer hayamos llegado a nuestro verdadero trabajo, y que cuando ya no sepamos adónde ir hayamos comenzado el verdadero viaje. La mente que no se desconcierta no se está empleando. El arroyo que encuentra un obstáculo es el que canta.
Pueden amar los pobres, los locos y hasta los falsos, pero no los hombres ocupados.
Puedes juzgar a los demás cuando te conozcas a ti mismo. Ahora dime: ¿quién entre nosotros es culpable y cuál inocente?.
Puedes juzgar tu edad con la cantidad de temor que sientes cuando te topas con una nueva idea.
Pues es imposible o no es fácil hacer el bien cuando se está desprovisto de recursos.
Pues hasta la curiosidad y el espanto terminan por cansarse.
Que ausencia cruel, de pan y miel cuando te fuiste.
Que Dios proteja esa empresa.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano.
Que la alegría te acompañe. Extiende las manos y tómala cuando pase.
Qué me importa que Dios no exista mientras otorgue divinidad al hombre.
Que peligroso cuando los diseñadores usan una lengua que la gente no puede entender.
Que tu vida baje hasta mi vida bajo la muda encarnación de un beso.
Querer deducir ciertas cosas de la sabiduría de Dios no es mucho mejor que hacerlo a partir del propio entendimiento.
Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.
Quien aprende, no por ello penetra hasta la verdad; quien penetra hasta la verdad, no por ello es capaz de afianzarla; quien la afianza, no por ello está en condiciones de sopesarla en cada circunstancia particular.
Quien cree en Dios, le reza. Quien lo sabe, trabaja.
Quien dice hombre, dice lenguaje, y quien dice lenguaje, dice sociedad.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Quien dice la verdad, casi no dice nada.
Quien dice la verdad, ni peca ni miente.
Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando quisiere.
Quien no dice mal de las mujeres, ciertamente no las ama: porque la manera más profunda de sentir alguna cosa está en sufrirla.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.