No se ha llegado al colmo del dolor cuando se tiene aún fuerza para quejarse.
No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición.
No se puede descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo el río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos.
No se puede juzgar la vida de un hombre hasta que la muerte le ha puesto término.
No se puede tener otra tarea en cuanto a la vida que la de conservarla hasta morir.
No sé que fue lo que hice para perderte, si ni cuenta me di cuando sucedió
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.
No sé soy creyente; cuando le preguntaban eso mismo a mi padre, él repondía, en broma, que era dudante. En lo que hace a mí mismo, no soy religioso. Tengo por ahí algún sarampión místico que repentinamente me inquieta.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago.
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No son mis espinas las que me defienden, dice la rosa, es mi perfume.
No son recuerdos, que es vida, y verdadero el diálogo que contigo tengo, madre, cuando aquí nos encontramos.
No soy sincero, incluso cuando digo que no lo soy.
No te haces mayor cuando cambias de estatura, te haces mayor cuando crees que sirves para corresponder a tus responsabilidades.
No te preocupe la opinión de la liebre cuando los leones te admiran.
No tengo más que al pueblo y a los militares hasta el grado de capitán; el resto me temen, pero no puedo contar con ellos.
No tiene ningun sentido ser preciso cuando ni siquiera sabes de lo que estas hablando.
No tiene sentido decir que los hombres son iguales ante la ley, cuando es la ley mantenedora de su desigualdad.
No tires remos viejos hasta tener dispuestos los nuevos.
No tomes el nombre de Dios en vano; escoge el momento en que tenga efecto.
Normalmente, cuando te encuentras con una persona que parece insignificante y que no llama la atención se dice: detrás de esa fachada, hay más de lo que parece. En mi caso sucede lo contrario: detrás de mi apariencia hay menos de lo que parece.
Nos escondemos en la fría indiferencia al sufrimiento innecesario de otros, incluso cuando lo causamos.
Nos interesan los demás cuando se interesan por nosotros.