No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
No hay nada malo en esperar lo mejor, siempre y cuando estes preparado para lo peor.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
No hay paraíso hasta que se ha perdido.
No hay poder que no venga de Dios.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.
No hay venganza más bella que aquella que infringen los otros a tu enemigo. Tiene hasta la virtud de dejarte la parte del generoso.
No hay vidas pequeñas: cuando la miramos de cerca, toda vida es grande.
No hemos perdido la fe pero la hemos transferido de dios a la profesión médica.
No importa bajo que bandera pelee, siempre y cuando sea por la misma causa.
No importa cuán lento te muevas, siempre y cuando no pares.
No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.
No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.
No lloréis, bichos, que hasta los astros sufren desengaños.
No me arredran las lanzas, la mentira me asquea, lucho hasta la locura por las cosas que creo. Acepto, soy ingenua.
No me importa que la gente mire sus relojes cuando estoy hablando... pero es excesivo que además los sacudan para asegurarse de que andan.
No me interesa lo que se escriba sobre mí siempre y cuando no sea verdad.
No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido.
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
No ofrezcas a dios sólo el dolor de tus penitencias, ofrécele también tus alegrías.
No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos.
No pensaban suficientemente hondo, así que su sentir no descendía hasta los fondos.