La declaración lisonjera que más agrada al amor no está en lo que se dice, sino en lo que se escapa.
La democracia es la necesidad de inclinarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás.
La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque sólo sea momentáneamente, se olvidan del oro.
La gente no puede descubrir nuevas tierras hasta que tenga el valor de perder de vista la orilla.