A cada rato uno naufraga en lagunas educacionales. Cuando hay que detener un taxi uno piensa por qué diablos no enseñan a silbar desde el primer grado. O a desengrasar ollas, salir de un ascensor atascado, cambiar un caucho o llenar un formulario.
A dios rogando y con el mazo dando.
A dónde podrá ir el que hasta aquí llegó, si más allá sólo fueron los muertos.
A la intemperie, se va infiltrando el viento hasta mi alma.
A los buenos, dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿qué tono tiene su voz? ¿qué juegos prefiere? ¿le gusta coleccionar mariposas?, pero en cambio preguntan: ¿qué edad tiene? ¿cuántos hermanos? ¿cuánto pesa? ¿cuánto gana su padre?. . . Solamente con estos detalles creen conocerle.
A más de uno que dice que la vida es breve le parece el día demasiado largo.
A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada.
A mí, cuando veo un muerto, la muerte me parece una partida. El cadáver me da la impresión de un traje abandonado. Alguien se fue y no necesitó llevar aquel traje único que había vestido.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho.
A pesar de todo, me llueven luceros, invento un idioma diciendo te quiero.
A picasso, hasta los que le detestan, le soportan, porque nunca usa el talento. Sólo usa el genio. Sus obras nunca son pensamientos. Son actos.
A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.
A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A siervos y a reyes, da dios unas mismas leyes.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A todos -y por supuesto me incluyo- nos resulta muy dificil decir lo que uno quiere decir, cuando lo que uno quiere decir es doloroso. La cosa más difícil del mundo es revelarse uno mismo, expresar lo que uno debe expresar. . . Como artista, siento que debemos intentar muchas cosas, pero sobre todo debemos atrevernos a fallar. Uno debe tener el valor de ser malo, estar dispuesto a arriesgar todo para realmente expresarlo todo.
A través de la vida la gente te hará enfadar, te faltará el respeto y te tratará mal. Deja a dios que haga las cosas que tenga que hacer, porque el odio en tu corazón te consumirá también a ti.
A una madre se la quiere siempre con igual cariño y a cualquier edad se es niño cuando una madre se muere.
A veces nos dirigimos a dios mendigando un poco de alegría y otras veces le brindamos nuestra propia alegría. En tales momentos nos hallamos más cerca de Él, porque no es nuestra necesidad, sino nuestra alegría lo que hacía él nos empuja.
A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.