El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.
El desconocimiento propio genera soberbia; pero el desconocimiento de Dios genera desesperación.
El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.
El dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.
El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.
El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.
El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: De esto hablaremos más adelante.