El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo.
El que busca fácilmente se pierde. Todo aislamiento es culpa.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.
El que está enfermo no reusa la medicina. (un enfermo es dócil y hace todo por curarse).
El que mal vive, poco vive.
El que mucho abarca poco aprieta.
El que mucho duerme poco aprende.
El que poco pide, poco merece.
El que puede prescindir del ser amado puede prescindir de todo.
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación!. A esta resignación sólo por la gracia se llega.
El que respira, dice: tengo todavía todo por respirar. El infeliz, dice: tengo todavía lugar para las desdichas de los otros. El que ha muerto, nos dice: no conozco nada todavía, no puedo estar muerto.
El que sabe ser pobre lo sabe todo.
El que se casa por todo pasa.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto.
El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil.
El querer lo es todo en la vida. Si queréis ser felices lo seréis. Es la voluntad la que transporta las montañas.
El recuerdo es un poco de eternidad.
El rico no es el que posee oro y plata, sino el que se contenta con poco.
El romper de una ola no puede explicar todo el mar.-
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.
El Ser humano que promete todo es seguro que no hará nada y cada uno que prometa demasiado se encuentra en peligro de utilizar medios diabólicos para llevar a cabo sus promesas y está ya en el camino de la perdición.