Los años enseñan muchas cosas que los días jamás llegan a conocer.
Los árboles tienen una vida secreta que sólo les es dado conocer a los que se trepan a ellos.
Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.
Más interesante que lo que la gente dice es su pensamiento secreto, y esto es lo que importa conocer.
Más vale malo conocido que bueno por conocer.
Nadie conoce ni ha conocido nada de inmediato: lo que creemos conocer de pronto, ha estado largo tiempo con nosotros. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento clandestino que alienta en todos nosotros.
No conozco ese hombre, lo debo conocer mejor.
No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.
No hay cosa más difícil, bien mirado, que conocer a un necio si es callado.
Para conocer a la gente hay que ir a su casa.
Para conocer a una mujer hace falta toda una vida.
Para conocer al hombre basta estudiarse a sí mismo; para conocer a los hombres se precisa vivir en medio de ellos.
Para conocer la dicha hay que tener el valor de tragársela. (A la dicha).
Para conocer la flor del ciruelo, tanto el propio corazón como la propia nariz.
Para torturar a un hombre tienes que conocer sus placeres.
Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo.
Sabiduría es conocer y transformar.
Ser mejor sólo quiere decir: llegar a conocer mejor. Sin embargo, debe ser un conocimiento que no nos dé tregua, que nos acose siempre. Es mortal un conocimiento que nos vaya aplacando.
Si pudieramos conocer el resultado de nuestras acciones antes de realizarlas, no existiría el arrepentimiento.
Si quieres conocer a un hombre libre, observa a aquel que crea.
Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.
Sin no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?
Sus ojos me hablaron de cosas eternas, su boca me hizo conocer el sabor de la vida.
Tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad, o, más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella.