Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Al querer la libertad descubrimos que ella depende enteramente de la libertad de los demás.
Alegría, estudio y piedad: es el mejor programa para hacerte feliz y que más beneficiará tu alma.
Alguna vez en la vida volveré por esa senda, haciendo el mismo camino entre tu rancho y la acequia.