No hay como el orden para enseñar a ganar tiempo.
No hay cura para el nacimiento ni la muerte, sólo disfrutar el interválo.
No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio.
No hay dos personas que lean el mismo libro.
No hay forma mas facil para engañar a un tonto que es diciendole que no lo es.
No hay grandeza para quien quiere engrandecerse.
No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
No hay madre como la de uno mismo.
No hay mayor causa para llorar que no poder llorar.
No hay mayor peso para un ser humano que un gran potencial.
No hay medicina para el miedo.
No hay mejor alegría que la que mejor alegría difunde entre los demás.
No hay nada malo en esperar lo mejor, siempre y cuando estes preparado para lo peor.
No hay nada que pueda quitar la libertad a un hombre salvo otros hombres. Para ser libre, un hombre debe ser libre de sus hermanos.
No hay ningún viento favorable para el que no sabe a que puerto se dirige.
No hay peor astilla que la del mismo palo.
No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir.
No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
No hay secretos para el éxito. Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.
No hay un espectáculo en la tierra más atractivo que contemplar a una mujer hermosa cocinando para el hombre que ama.
No hay una edad para empezar a ser galante ni para dejar de serlo.
No hay viento favorable para el que no sabe donde va.