Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.
Ver como nos vemos, vernos y comprender que para comprender hay que volverse ciegos.
Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.
¡No te rías de la tontería de los demás! puede representar una oportunidad para ti.
Cuando Dios te da un don, también te da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.
...Para mí, era el pan, era la nieve; ya la nieve no es blanca, el pan no sabe a nada.
A fin de cuentas las opiniones no son más importantes que las personas como para separarlas.