Amar es compartir la misma estrella que nos une a la distancia.
Amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega y nuestra desgracia sin ser llamados.
Compartir sin reserva alguna la fe de aquel que se ama, es una certidumbre de dicha.
El Don más grande que podemos hacer a otros no es compartir con ellos nuestra riqueza, sino hacerles descubrir la propia.
El matrimonio es un viaje con rumbo desconocido, en el que los integrantes deben compartir no sólo aquéllo que cada uno ignora del otro, sino también lo que desconocen de sí mismos.
El placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar.
La sensibilidad es una riqueza cuyo dueño siempre desea compartir.
La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.
Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.
Naces solo y mueres solo, y en el paréntesis la soledad es tan grande que necesitas compartir la vida para olvidarlo.
No basta compartir las ideas con el prójimo; se ha de compartir la vida.
No nací para compartir el odio, sino el amor.
Quiero compartir con ustedes el secreto que me ha llevado a alcanzar todas mis metas: mi fuerza reside únicamente en mi tenacidad.
Tirarle el hueso al perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro cuando se está tan hambriento como él.
Y acaso, náufrago indeciso, querrías compartir mi tempestad, en este universo donde el calor y la furia de mis besos, te dejaran -apenas-, sensación, olor, quietud de olvido...
Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra.